lunes 27 de octubre de 2008

Para estos lindos Señores que piensan que todo se soluciona con Pastillas, con Psicofármacos, y/o con Internamientos

Quizá ustedes Psiquiatras, aman esta ciencita, más que a sus propios progenitores, mas el tanto diagnosticar, parece que los volvió maquinas, y así se quedaron sin sentimientos.

No sin considerable arrogancia, se desenvuelven en su medio, pero en Cuestiones del Amor, ya pasaron a ser Insensibles, por la vida? mecanizada que llevan y por el constante aceleramiento con el que diagnostican a los pacientes.

Los Sentimientos no son ajenos a nuestro Ser,
el Amor no es ajeno a nuestro Ser,
la Palabra de Dios es nuestra, por tanto debemos hacer uso de Ella,
siempre, para nunca desviarnos, para nunca perdernos.

Señores Psiquiatras, Jesucristo, el Hijo de Dios, era nada mas y nada menos, que un Quijote enamorado de la Humanidad, de nosotros, y así se dejo crucificar, pues nos amaba demasiado.

Los mas grandes hechos de la historia de la Humanidad, la Jornada de las Ocho Horas, la Toma de la Bastilla, el llegar a la Luna, etc., fueron realizadas por Hombres y Mujeres, que exteriorizaron ese Quijote que tenían dentro, contra algo parecido a esos grandes Molinos de Viento, es decir, la injusticia, pero Ellos, no se amilanaron, sino que continuaron, y vencieron todo obstáculo.

Quisiera saber Señores Psiquiatras, ¿que le recetarían a William Shakespeare, a Charles Baudelaire por sus Flores del Mal, a Lautrec, por amar tanto a Suzanne y a nosotros mismos, motivo por el que nos dejo tan dignas Pinturas, que le recetarían a Hamlet, Señores Psiquiatras, que por amar tanto a su Padre, sufrió la perdida de su novia, en la búsqueda del asesino.

Pero por ultimo, Señores Psiquiatras, quisiera saber Yo, y la Humanidad entera, con la sapiencia que los caracteriza, que le hubieran diagnosticado y recetado a nuestros Señor Jesucristo, que por Amar tanto a nosotros, la Humanidad, se dejo torturar y crucificar, señores psiquiatras.

Dígannos ustedes Señores Psiquiatras, ¿Que le recetarían a nuestro Creados Dios, que nos Ama tanto, puesto que razonando como ustedes lo hacen, eso no es correcto, no es cierto, y que los perdonaría a ustedes, el Señor Dios, por cada vez que se equivocaron con un Ser, pero que jamás se retractaron, pues por lo visto ustedes nunca se pueden equivocar, son infalibles quizá ( en su psique) ?.

Cuando terminaba de escribir estas líneas, pues me recetaron desde hace veinte años, tantas pastillas, los psiquiatras, que ahora, en vez de trabajar, escribo; que con mucho cariño les dedico a ustedes, incluso, recordé algunas palabras del señor Kalil Gibran, que creo decían así:

En la Vida, necesitamos de la Razón, tanto como del Amor, pero que con una sola de estas Virtudes, seriamos como barcos a la deriva, que con la Razón no mas seriamos limitaditos, y con el Amor solamente, seriamos como una llama de fuego que solita se iría extinguiendo.

Este escrito, te lo dedico a Ti, Mariela, en razón de todo lo que nos unió, y de algún psiquiatra, que me dijo que amar mucho es malo, porque quizá jamás leyó a Cervantes y a Shakespeare.


Atentamente:

Miguel Ángel González
Del Grupo “ALAMO “.

viernes 10 de octubre de 2008

A ti, Elena

En una etapa de mi vida, en que parecia
que ya el Cielo se me habia caido encima,
en que pense que la Luz jamas veria,
en que supuse que nunca mas Escribiria,
en que crei, que la Sonrisa de mi se olvidaria,
y que la LIBERTAD, jamas recobraria,

Una Señora muy dulce y risueña, me tomo de la mano en la vida, a mis 38 años, y me dijo:
Ven conmigo, que Yo te mostrare otra vez el Camino de la Libertad.

Hice bajo su asesoria unas gestiones, y otra vez estoy logrando ser, el mismo de antes, positivo siempre.

Sin embargo cada vez que me rio con un amigo,
cada vez que le gasto una broma a una chica en la calle, y me sonrie,
cada vez que siento el Sol sobre mi, que me alegra,

cada vez que me enamoro,
vada vez que con mis audifonos puestos salgo a la calle, y le canto al AMOR y a la VIDA,

otra vez gracias a Elena,
dulce y pura, recia y luchadora,
se me viene a mi mente " La Sonrisa de Elena bajo el Sol, brillante ".

Elena, que conoce a Dios, pues El le ha dado una Mision.
Se que toda Madre ama a su(s), hijo(s), pero llegue a conocer el extremo del Amor de una Madre a su hijo, cuando conoci a Elena y a Javier.

Jamas he conocido en mi vida, relacion mas pura,
relacion mas tierna, relacion mas bella.

En su labor AD HONOREM, por los Derechos Humanos de los integrantes del Grupo,
Elena se queda en variadas ocasiones sin llevarse un bocado a la boca;

sin embargo a penas alguien tiene un problema, acude a ella de inmediato.

Ojala que antes que perdamos a esta fortuna de ser humano, hecha mujer, que siempre vela por nosotros,
dejemos nuestro egoismo a un lado, pues Ella siempre nos enseño lo contrario, nos enseño:

La Solidaridad, el Trato con Amor,y la Justicia, entre otras cosas.


Me despedi de Elena, el Sabado 27 de Septiembre de 2008, en el mismo distrito en que
la conoci, en Miraflores.

Elena se hizo de un delicioso plato de picarones, en el Parque Kennedy, aun la puedo ver, con esa dulzura y esa certeza, de una mujer que sabe lo que hace, sentadita en un banco rojo.

Luego la acompañe a la Av. Jose Pardo, en donde ya Ella abordo un bus.


Mientras, yo, Miguel Angel,
caminaba sin sentido,
caminaba no se a donde,
caminaba confundido y sin rumbo,
me pregunte cien veces:


¿ Por que a veces los Seres Humanos, se tienen que separar, y no pueden inventar un buen pretexto para seguir juntos, para seguir viendose, aunque sea por un pretexto ?


A Ti Elena, por tu dulzura, por tu bondad, por tu espiritu de lucha,
por tu coraje, por tu franqueza y por tu sencilles, porque eres una revolucionaria, y

porque tus sonrisas mas bonitas que tuviste conmigo, que fueron todas, las tendre presente, en mi Corazon y en mi Memoria,
mientras yo viva.



Atentamente
Miguel Angel
Gonzalez villanueva.


Lunes 29 de Septiembre de 2008.
1:25 a.m.



Post Data:
Ya encontrare un pretexto para verte...

jueves 25 de septiembre de 2008

Taller de Pintura

video

lunes 21 de julio de 2008

"Estrofas de Vinicius de Moraes", colaboraciòn de Adriana

Les regalo estas profundas estrofas de Vinicius de Moraes

Cariños

Adriana


CONSIGASE UN AMIGO

No es necesario que sea hombre, basta que sea humano, basta que tenga sentimientos, basta que tenga corazón.

Se necesita que sepa hablar y callar, sobre todo que sepa escuchar.

Tiene que gustar de la poesía, de la madrugada, de los pájaros, del Sol, de la Luna, del canto, de los vientos y de las canciones de la brisa.

Debe tener amor, un gran amor por alguien, o sentir entonces, la falta de no tener ese amor. Debe amar al prójimo y respetar el dolor que los peregrinos llevan consigo.

Debe guardar los secretos sin sacrificio. Debe hablar siempre de frente y no traicionar con mentiras o deslealtades. No debe tener miedo de enfrentar nuestra mirada.

No es necesario que sea de primera mano, ni es imprescindible que sea de segunda mano. Puede haber sido engañado, pues todos los amigos somos engañados.

No es necesario que sea puro, ni que sea totalmente impuro, pero no debe ser vulgar.

Debe tener “un ideal”, y miedo de perderlo, y en caso de no ser así, debe sentir el gran vacío que esto deja. Tiene que tener resonancias humanas, su principal objetivo debe ser el del amigo. Debe sentir pena por las personas tristes y comprender el inmenso vacío de los solitarios.

Se busca un amigo para gustar de los mismos gustos, que se conmueva cuando es tratado de amigo. Que sepa conversar de cosas simples, de lloviznas y de grandes lluvias y de los recuerdos de la infancia. Se precisa un amigo para no enloquecer, para contar lo que vio de bello y de triste durante el día, de los anhelos y de las realizaciones, de los sueños y de la realidad.

Debe gustar de las calles desiertas, de los charcos de agua y los caminos mojados, del borde de la calle, del bosque después de la lluvia, de acostarse en el pasto.

Se precisa un amigo que diga que vale la pena vivir, no porque la vida es bella, sino porque estamos juntos. Se necesita un amigo para dejar de llorar.

Para no vivir de cara al pasado, en busca de memorias perdidas.

Que nos palmee los hombros, sonriendo o llorando, pero que nos llame amigo, para tener la “conciencia de que aún estamos vivos”.


Vinicius de Moraes

miércoles 11 de junio de 2008

Nuestro usuario envía su poema:

Envidia
Maldecir la situación ajena
Para esconder la propia

Soledad
En medio de un desierto
Complacerse con la presencia
De uno mismo

Humor
Hacer cumplir como deseo post mórtem
Un velorio y un entierro con disfraz de pollo

Odio
Orinarse en la boca
Del cadáver de un enemigo

Miseria
Mala hierba que impide que se tornen en brotes
Las semillas de las potencialidades

Amor
Como una mariposa:
Lo mejor es no perseguirla y quedarse sentado
Tal vez termina posándose sobre nuestras narices

Locura
Estar angustiosamente consciente que los altos penes que bordean la calle
Son para los demás simples postes de alumbrado eléctrico

Amistad
Compartir rifle y cantimplora en una misma trinchera
Hasta mucho después de conocer el triunfo o la derrota

Vocación
Un paria
Que ha encontrado su espacio

Enfermedad
Recibir en una pelea de box contra la parca
-En un combate que ya sabemos quién ganará-
Una zurda poderosa en el medio de los ojos

Junio, 2008

miércoles 23 de abril de 2008

ACERCA DE LOS REGALOS QUE NUNCA COMPRE

Me encantaría que mis sobrinos,

nunca me quieran por algún un obsequio

material,

mas seria encantador que a su tío lo quieran si,

porque a sus 39 años,

ya siendo un cholo viejo (como dice mi

padre),

aprendió a caminar con los mismos zapatos

todos los días,

a leer la Biblia siempre con el fin de

alcanzar cierta felicidad,

porque entendió en la praxis que lo

material,

de pronto llega a ser obsoleto y ya no tan

importante,

mas en cambio que luchar por ideales de

Justicia y de Libertad,

es necesario siempre,

porque sin conocer a Lázaro entendió que

debe de levantarse y seguir caminando,

porque entendió que el Amor y la Fe son

importantes

para que uno ya no tenga tanta carga ni

tanto peso al andar,

y por ultimo, porque su tío

desde la adolescencia, mediante la

Narrativa y la Poesía también,

procuro alejarse de los placeres efímeros y

de lo mundano,

para así estar en Paz con su conciencia y

en Paz con Dios.

Por ello, gracias sobrinos por su

comprensión.


Autor: Miguel Angel Gonzalez V.

Barranco, 04 de Febrero de 2008.

jueves 3 de abril de 2008

Aplicación de los derechos humanos en la relación entre el paciente y su psiquiatra.

La aplicación de los derechos humanos en la relación entre el paciente y su psiquiatra. Como es evidente, el título es pomposo y hace pensar que lo que sigue será un largo discurso teórico y engorroso. Sin embargo, les prometo que trataré de ser lo más didáctico que pueda. Y, sobre todo, procuraré alcanzar la claridad con palabras sencillas y amables.
Yo soy un usuario de psiquiatría. En términos médicos, como si fuera un crisol de males psiquiátricos, sufro de esquizofrenia, bipolaridad y del trastorno obsesivo compulsivo. Sin embargo, esas enfermedades no me definen. También soy bachiller en derecho por la universidad católica. Me gusta la literatura, y, hace poco, he publicado un libro con cuentos que abordan las temáticas de la ciudad, el humor y la crueldad.
Ahora que he terminado de presentarme, procederé a tocar el tema en cuestión.
Para referirme a la relación entre el paciente y el psiquiatra, primero hablaré sobre un hecho que me toca de forma muy cercana y que, si se aplica un poco de agudeza, se comprobará que grafica muy bien la atmósfera que se crea entre el paciente y el psiquiatra.
Yo practico en el ministerio público, en la fiscalía mixta de ate vitarte. Todos los días recibo denuncias sobre violencia familiar. Las personas agredidas se acercan a mí (y a mis demás compañeros y compañeras) y me cuentan sus problemas: me detallan las formas en que han sido violentados tanto física como psicológicamente. En enero, cuando recién llegué a la fiscalía, estos casos me producían una seria preocupación, pues me sentía comprometido con el dolor ajeno y quería disminuirlo y sofocarlo de alguna manera. Por este motivo, realizaba mi trabajo de la forma más eficiente que podía, ya que había concluido que ese era el único medio que tenía para ayudar a la gente que se presentaba ante mí con serios problemas. Con el paso del tiempo; es decir, unos meses después de mi llegada a la fiscalía, descubrí con sorpresa que me había relajado. ¿A qué me refiero? Pues que ya no veía con los mismos ojos a las personas que había sido sometidas a maltratos. Antes ellos me generaban empatía, compartía y trataba de entender su dolor; pero ahora los observaba como indiferencia, sin que me causaran ningún reflejo, salvo el de brindarles un servicio por el cual me pagaban. ¿Qué había pasado? Pues me había desensibilizado. Había perdido la capacidad de sentir, de percibir el mal del otro como si fuera el mío. Ahora era frío. Escuchaba por escuchar las historias que me contaban. No me sorprendía nada. Y, más allá del servicio que debía brindar, de forma mecánica y racional, es decir, como se resuelve un ejercicio de matemáticas, no daba nada humano, nada caluroso y semejante a la compasión. Me había vuelto en un engranaje más del sistema. Funcionaba a la perfección, pero había dejado mi calidad de humano muy lejos de mi persona.
Yo creo, pues, que esto mismo pasa, muchas veces, pero no siempre, con los psiquiatras luego de que han acumulado un gran tiempo de ejercicio profesional. Ellos (ustedes) nos ven a nosotros, los pacientes, los usuarios de psiquiatría, como a unos individuos a los que hay que escuchar, atender, recetar y, por último, despedir. Sólo nos aprecian como aquellos que daremos nuestra paga al final de la consulta, como aquellos que los visitamos, que los necesitamos, pero que no generamos la menor preocupación ni el menor sentimiento de humanidad. Y es que la rutina deshumaniza. Y tratar todos los días con pacientes con la misma dolencia trivializa el dolor del tercero. Si en un día vemos numerosos pacientes con semejantes males, sentiremos ternura y solidaridad por los primeros; pero por los últimos sólo daremos actos reflejos y pobres.
¿Cómo les propongo vencer esa desidia muy humana ante la presencia del malestar ajeno? Pues aplicando los derechos humanos. ¿Cómo se hace eso? Pues recordando la enseñanza de Kant, uno de los filósofos alemanes que dio la piedra angular de los derechos humanos. Me refiero a la dignidad del hombre. Esta indica que el ser humano es digno en sí mismo, es un valor absoluto, un valor que está por encima de los demás valores. Cuando se recuerda que el ser humano es digno, y que esa dignidad lo convierte en el ser más valioso, lo trataremos como es debido. Si el psiquiatra, pues, recuerda que cada uno de sus pacientes es digno, y que, por ende, tiene un valor absoluto, lo tratará con mayor presteza, comprometiéndose con su problema y tratando de entender su dolor.
Yo sólo pido esto a los psiquiatras: que recuerden que nosotros, los pacientes, los usuarios de psiquiatría, somos seres humanos, seres dignos y valiosos en sí mismos. Pido que no nos vean como a un conjunto de enfermos, sino como a individuos, como a personas con problemas y sufrimientos, pero también con posibilidades y esperanzas.
Yo he aplicado esto que les digo en mi trabajo, y ahora todos los denunciantes se van con cierta tranquilidad a sus casas, con cierto alivio, quizás vislumbrando la solución a sus problemas.
Ahora les pido que ustedes lo apliquen. Así verán que tratan con seres humanos y, a su vez, se humanizarán un poco más. Y, al fin al cabo, en eso consiste la vida: en convertirse en personas más humanas.


Octubre, 2007